
Ludger Mees
Vicerrector de Euskera
1. Introducción
En el momento en que estamos confeccionando este informe, más concretamente en la primavera de 2005, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU) -al igual que otras muchas universidades se encuentra en una situación especial. De hecho, nos encontramos inmersos en el proceso que puso en marcha en su tiempo la declaración de Bolonia y que implantará el espacio universitario europeo. Este proceso conllevará profundos cambios en todas las universidades y, entre otros cambios, hará cambiar de arriba abajo el mapa de titulaciones. Este proceso debe concluir para el año 2010. Entretanto, durante el quinquenio que resta, se definirá el nuevo mapa de titulaciones y al mismo tiempo se prepararán las nuevas metodologías de estudio que impone Bolonia. Al igual que en el resto de universidades europeas, todos los estudios quedarán distribuidos en dos grupos. Por un lado, los estudios básicos que otorgarán los títulos de grado y, por otro, los estudios de postgrado que profundizarán en las especialidades.
Por todo ello, podemos decir que nos encontramos en un momento de transición. A pesar de que todavía hoy la realidad actual se vea marcada por la situación que hemos vivido durante estos últimos años, ésta desaparecerá en breve y surgirá una nueva realidad. Sin embargo, aún no conocemos todas las características y los detalles de esa nueva situación, aunque sí son conocidas desde hace tiempo sus líneas generales. Es evidente que, en una situación de este tipo, resulta imposible diseñar una planificación docente muy precisa que impulse la normalización del euskara. Por otra parte, resulta tan evidente como esto que permanecer de brazos cruzados hasta que se concrete el nuevo panorama sería una pérdida de tiempo que supondría, además, un retroceso perjudicial en el proceso de normalización. Por ello, es necesario no permanecer inmóvil y marcar como objetivo inexcusable la continuación en el impulso del proceso de normalización, a pesar de que, en esta etapa de transición, los interrogantes, las dudas y las posibilidades de error sean bastante mayores que las respuestas, las certezas y las opciones de acierto de que disponemos.
Todo ello nos lleva inequívocamente a una clara consecuencia: todo objetivo y estrategia que diseñemos debe mostrar un punto de flexibilidad, ya que deberá moverse en dos escenarios diferentes. De este modo, por un lado, debemos tomar en cuenta irremediablemente la situación actual como punto de partida y debemos identificar y solucionar los vacíos y las carencias de las que adolece la oferta docente que se realiza en euskara. De otro lado, todo lo que se haga debe hacerse sin olvidar el nuevo escenario que marcará Bolonia, conformando las condiciones para que ese nuevo escenario se construya de la mejor manera posible. Esto significa que, desconociendo la situación final del mapa de titulaciones que Bolonia impondrá en nuestra universidad, resulta extremadamente difícil concretar la formulación de los objetivos que deberán implantarse en los estudios realizados en euskara dentro de este nuevo modelo europeo que nos traerá el futuro.
En base a todo lo expuesto, en ese espacio común universitario europeo, las titulaciones, en general, quedarán distribuidas en dos grupos, ya que se ofrecerán estudios de grado y de postgrado. Los estudio de grado de tres o cuatro años facilitarán una preparación básica y, como fácilmente puede preverse, el alumnado, en una gran medida, procederá del entorno cercano y accederá al mercado laboral también del entorno cercano, tras finalizar los estudios. Es, por tanto, de todo punto palpable la relación que muestran tanto los estudios como el alumnado con la sociedad vasca. Siendo esto así y teniendo en cuenta el objetivo del bilingüismo implantado en la Comunidad Autónoma Vasca tanto a nivel social como en el entorno universitario, nos parece que ofertar en las dos lenguas la totalidad de los estudios de grado sería el objetivo necesario que debería marcarse a largo plazo la política lingüística. En el área de los estudios de postgrado, sin embargo, las cosas cambiarán notablemente y dos serán las razones principales de estos cambios. Por un lado, al igual que en el resto de universidades europeas, también en nuestra universidad se introducirá progresivamente el inglés como tercera lengua. Por otro lado y también relacionado con el punto anterior, al facilitar estos estudios una formación específica y especializada, se puede prever que el número de alumnos provenientes del exterior será bastante alto, cuando menos en algunos casos. Como consecuencia de todo ello, será imprescindible realizar un estudio individualizado de todas las titulaciones y tras este análisis deberá decidirse la oferta lingüística correspondiente a estos estudios. Ni que decir tiene que, tampoco en este campo, debemos renunciar a que el euskara tenga una presencia digna y equilibrada. Dentro de este estudio individualizado, haríamos uso del mismo criterio que hemos utilizado en los estudios de grado, es decir, cuando el alumnado en gran medida sea procedente de nuestro entorno, cuando una de las salidas se enfoque fundamentalmente al mercado laboral local o cuando la titulación tenga un vínculo o interés especial para la sociedad vasca, el título de postgrado debería impartirse en euskara.
Volvamos, después de estas explicaciones acerca de la nueva situación que vendrá definida por el proceso de Bolonia, a la situación actual para mencionar dos importantes variables que condicionan y condicionarán la misma. De hecho, cualquier planificación que preconice la normalización del euskara deberá tener en cuenta dos fenómenos que han aparecido durante estos últimos años con mayor relevancia. Por un lado, asciende ininterrumpidamente el número de alumnos y alumnas que desean realizar sus estudios en euskara.


Según los datos de selectividad y de no cambiar de manera radical la evolución de la tendencia de los últimos años, se puede prever que en breve plazo de tiempo el número de alumnos y alumnas que realice sus estudios en euskara dentro de la UPV/EHU será superior al 50%.

Por otro lado, no han tenido un aumento similar los recursos de que dispone la UPV/EHU para poder hacer frente a esta demanda creciente. En este sentido, es un dato verdaderamente significativo y digno de resaltar el perfil lingüístico de los profesores. De hecho, a pesar de haber realizado grandes esfuerzos durante estos últimos años y de que la contratación de profesorado bilingüe ha aumentado significativamente, el desequilibrio es, hoy por hoy, todavía grande: actualmente, el porcentaje de nuestros profesores bilingües no ronda sino el 30%. A la luz de este dato, es evidente, sin profundizar en mayor detalle, que uno de los principales objetivos de cualquier planificación para la normalización debe ser la disminución progresiva de este desequilibrio estructural, ya que la UPV/EHU va a seguir siendo en el futuro una universidad pública y, en tanto que pública, deberá satisfacer debidamente la demanda mostrada por la sociedad vasca.

Tomando las anteriores reflexiones y consideraciones estratégicas como base y punto de partida, se pueden definir los siguientes cinco objetivos principales en lo que respecta a la oferta docente que se hará en los próximos años:
a. Reducción del desequilibrio lingüístico que padece el profesorado de la UPV/EHU. No debería ser mera utopía pensar que, mediante jubilaciones y nuevas contrataciones, para el año 2010 se puede reducir significativamente el desequilibrio existente entre el profesorado monolingüe y bilingüe, más aún teniendo en cuenta que las jubilaciones en su mayoría corresponderán al profesorado monolingüe y que las nuevas contrataciones serán en gran medida bilingües.
I tabla: jubilaciones obligatorias en la UPV/EHU
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2005 |
16 |
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2006 |
15 |
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2007 |
17 |
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2008 |
22 |
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2009 |
25 |
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2010 |
33 |
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Total |
128 |
Esta situación daría a la universidad una base firme para poder hacer frente con suficiente holgura a la demanda que la sociedad le está formulando, esto es, que el alumnado reciba su formación en la lengua que para ello ha elegido.
b. Completar los estudios que se ofertan en euskara, hasta poder ofrecer todas las asignaturas troncales y obligatorias en euskara. Este segundo objetivo está estrechamente unido al proceso de innovación de Bolonia. Recordemos que hemos tomado como objetivo, para cuando se materialice el espacio universitario europeo, el ofrecer en euskara la totalidad de los estudios de grado. Dado que estos estudios ofrecerán una formación básica, es lógico pensar que la mayoría de las asignaturas troncales u obligatorias pasarán a las titulaciones de grado. Por el contrario, el lugar que corresponderá a las materias optativas que ofertan una formación especializada será en gran medida las titulaciones de postgrado. Si este cálculo es correcto, al euskaldunizar hoy las asignaturas troncales y obligatorias estaríamos abriendo el camino a uno de los objetivos principales que tenemos de cara a Bolonia. Obvio es que, para poder conseguir este objetivo, es necesario definir una política paulatina que tome en consideración la realidad variada y compleja de nuestra universidad. Es necesario examinar, por ejemplo, junto a los responsables de los centros, cual es la titulación a priorizar, cuando existan numerosas materias troncales y obligatorias que no se oferten en euskara; si el número de alumnos es suficiente para afrontar la oferta en euskara de las asignaturas o, en el caso de impartirse una titulación concreta en euskara en otro segundo centro de la universidad, si existen argumentos suficientes para acometer la euskaldunización de la titulación sin euskaldunizar en el primero de los centros.
c. Conseguir una presencia adecuada del euskara en las asignaturas optativas hasta poder garantizar el derecho a realizar la totalidad de los estudios en euskara y valorando el número de alumnos potenciales. Como es sabido, es muy variable la situación de las asignaturas optativas que se ofertan en euskara, si se hace un somero estudio por centros o por titulaciones. En algunos lugares, aunque ya estén superados los objetivos definidos como A+ (optativas x 2) por el segundo plan de normalización, en otros tantos continúa siendo muy limitada la oferta de las asignaturas optativas impartidas en euskara. Si debemos garantizar el derecho de elección de lengua que asiste a nuestro alumnado, es evidente que se deben dar pasos hacia delante en este campo de la optatividad. Al mismo tiempo, también es necesario añadir que debemos jugar con gran prudencia hasta conocer las consecuencias que traerá consigo Bolonia. A consecuencia de ello, no parece muy apropiado formular objetivos muy osados, por lo menos, en estos momentos de inseguridad. Aún así, nos parece tan lícito como necesario garantizar la opción a finalizar los estudios en euskara a todos los alumnos que deseen estudiar en dicha lengua, aunque somos conscientes y sabedores de que si se ofrece el número de créditos optativos mínimo marcado por los planes de estudio, el alumno no disfruta en realidad de la posibilidad de elección, ya que en realidad esas optativas se convierten en obligatorias. Ni que decir tiene que, a la hora de decidir qué asignaturas son las que deben impartirse en euskara, es necesario tomar en cuenta el potencial número de alumnos que existiría en cada caso.
d. Mejorar la situación de los profesores y profesoras bilingües que sufren peores condiciones de trabajo. Como consecuencia del ya mencionado desequilibrio lingüístico que aparece dentro del colectivo del profesorado, es sabido que la situación laboral de muchos profesores bilingües no es nada fácil, ya que son pocos y deben hacer frente a una demanda cada vez más grande y muchos de los profesores bilingües se ven obligados a impartir más horas que el número de créditos que deberían impartir. Además de ello, en muchas ocasiones, es habitual la necesidad de preparar numerosas asignaturas diferentes, impartiendo docencia en diferentes centros e, incluso, en diferentes campus. Todavía no disponemos de estadísticas concretas sobre estos aspectos, pero, según todas las apariencias, podemos afirmar claramente, en lo que corresponde al profesorado de nuestra universidad, que ser profesor bilingüe es perjudicial para un conjunto representativo de profesores. Si esto es cierto, una política universitaria que desee impulsar la normalización del euskara no puede negarse a la búsqueda de una solución de estos problemas. Por decirlo de otro modo, si quedase claro tras un estudio realizado caso por caso que un grupo de profesores bilingües estuviese padeciendo la discriminación ya mencionada, debería abrirse la vía de poder solucionar esta discriminación por medio de contrataciones.
e. Si se cumplen los pasos descritos anteriormente, se habrán dado también pasos que facilitarán el quinto y último objetivo: convertir, en lo que respecta al proceso de normalización del euskara, la UPV/EHU en referente ineludible para la sociedad vasca y en precursor e impulso de este proceso.
2. Análisis de la oferta docente impartida en euskara: situación y diagnóstico del curso académico 2004/05
Los datos que aparecen en los gráficos y las tablas que figuran en otro documento complementario completan, hoy en día, una fotografía en detalle de todas las titulaciones que se imparten en euskara en la UPV/EHU.
Tras analizar estos datos referentes a la oferta en euskara, nos aparece un panorama muy colorido. Por un lado, podemos ver las titulaciones que han hecho grandes avances en la vía de la euskaldunización y que ofertan todos los estudios o casi todos en euskara (en las titulaciones del campo de la educación, de las ciencias sociales y de las ciencias jurídicas). En el extremo opuesto, por el contrario, se encuentran aquellas titulaciones que están en los inicios de este camino o que están bastante atrasadas en él (ciencias de la salud, titulaciones del campo tecnológico). Entre ambos extremos, podemos encontrar, en lo que se refiere al grado de euskaldunización, infinidad de situaciones diferentes. Quedan a la vista los retrasos, los vacíos y las deficiencias.
A pesar de todo, este análisis no nos debe llevar a una conclusión simplista, es decir, a la conclusión de utilizar todos los recursos de que disponemos para impulsar este proceso de normalización exclusivamente en estas titulaciones que se encuentran retrasadas. Aún siendo muy grandes las necesidades en estas titulaciones, no se deben dejar totalmente al margen todas las necesidades que existen en otras titulaciones y centros. No se debería sancionar a los centros que han realizado un grande y exitoso esfuerzo por euskaldunizar sus titulaciones, cerrando toda posibilidad a las mejoras que planteen dentro del proceso de normalización lingüística. Tal como se ha recogido en el apartado correspondiente a los objetivos, entre las líneas fundamentales fijadas por el Vicerrectorado de Euskara, se plantean diferentes tipos de mejora. Por lo tanto, si los problemas que se detecten en una titulación, en un departamento o en un centro (escasez de optativas en euskara, grupos demasiado numerosos, pocos profesores bilingües y en malas condiciones laborales etc...) se pueden clasificar entre las prioridades planteadas más arriba, deben ser respondidas en la medida de lo posible. Esto significa que el Vicerrectorado de Euskara, una vez definidas las líneas principales de la oferta docente y sus prioridades más apremiantes, debería respetar y tener en consideración la variedad de demandas y problemáticas que le son propias a esta universidad, siendo consciente de las diferentes situaciones, necesidades y realidades y sin descartar ni una sola de ellas, no, por lo menos, si coincide con los objetivos generales recogidos en las líneas generales.
No obstante, es sabido que los recursos de que se dispone para la política lingüística de normalización del euskara siempre serán menores que las necesidades identificadas. Esto conlleva la búsqueda de una vía que refleje de alguna manera la variedad de las necesidades y de los problemas para el reparto de los recursos, una vía que dejará claro ante los ojos de cualquiera los criterios de reparto y que objetivizará al máximo el reparto en sí mismo. Con este fin, hemos tomado como base la propuesta aprobada por la Comisión de Euskara en su última sesión (4/02/2004), antes de proceder a su desaparición, añadiendo algunos cambios y adaptaciones que nos han parecido procedentes. Esto es:
Hemos analizado cuatro variables en todos los centros de la universidad. Lo que deseábamos conocer más concretamente era, por un lado,
Hemos optado por estas variable, pues creemos que nos darán una fotografía de la diversidad de las necesidades y de los problemas. De hecho, si un centro tiene un gran número de créditos sin euskaldunizar, necesitará muchos profesores para poder redondear y cumplir su oferta. En el caso de que muchos alumnos opten por el euskara como lengua de docencia o que el número potencial de ellos que posiblemente harían esa elección sea bastante grande, también la demanda será grande en el centro. Si en un centro el número de estudiantes es grande, a la hora de ofertar una nueva asignatura en euskara, también será grande el número de sus posibles "clientes". Y, por último, es evidente que si en un centro existe un pequeño número de profesores vascoparlantes, no se dan las mejores condiciones para poder hacer frente a la demanda en euskara que está aumentando durante estos últimos años.
Después de hacer esta fotografía en todos los centros y en base a los objetivos principales definidos en un principio, hemos realizado la clasificación o ranking entre las diferentes variables, adjudicando a cada una de ellas un valor. Estos han sido:
Como puede verse, hemos dado prioridad a los centros que muestran una escasa oferta docente en euskara y que poseen pocos profesores bilingües, ya que en estos se hallará la mayoría de las asignaturas troncales y obligatorias por euskaldunizar y es la oferta de éstas en euskara -como se puede recordar- las que hemos definido como uno de los principales objetivos de nuestra política. De otra parte, es evidente tanto en la situación actual como en la nueva coyuntura que creará Bolonia que estamos obligados a realizar un esfuerzo especial para reducir el desequilibrio lingüístico del profesorado, si deseamos dar los pasos definidos anteriormente en la vía de la normalización del euskara.
A pesar de que ofrezcamos una especial atención a los centros que andan retrasados en el proceso de normalización, tampoco podemos dar una respuesta negativa a la voluntad de proseguir adelante en este proceso y a las necesidades del resto de los centros. De este modo, también hemos intentado reflejar de alguna manera las necesidades de estos centros, sopesando y baremando el número de alumnos que estudia o que pudiera estudiar en euskara. De hecho, si muchos alumnos optan por el euskara como lengua docente, la demanda también será mayor en el centro. Y, al mismo tiempo, tal como se ha dicho anteriormente, si el número de estudiantes es grande en un centro, también será grande la cantidad de "clientes" a la hora de ofertar una titulación o una asignatura nueva en euskara.
Tras baremar y dimensionar de este modo la importancia de las variables, la información que falta para poder llevar adelante la planificación se refiere a la cantidad de nuevos profesores que se contratarán durante los próximos años. Al momento de definir este número, debemos especificar que estas contrataciones se dotan por una doble procedencia. De una parte, tenemos el Contrato Programa que se debe negociar con el Gobierno Vasco. Por otra, se deben mencionar los recursos que la propia universidad, gracias a las jubilaciones, consigue y utiliza en favor de la política de euskaldunización.
Hemos realizado un examen que concretaremos más adelante con la finalidad de conseguir una idea aproximada de la distancia que nos separa todavía de nuestra meta. Hemos querido saber qué cantidad de contrataciones deberíamos llevar a cabo para poder ofertar en euskara todas las asignaturas troncales y obligatorias. Para ello, hemos realizado un listado de todas las asignaturas obligatorias sin euskaldunizar de los actuales planes de estudio. Por otro lado, hemos analizado también la situación de los departamentos que deberían impartir la docencia de estas asignaturas. Posteriormente, hemos contado los contratos que serían necesarios. Para poder entender el modo que hemos utilizado para realizar este cálculo, deben tenerse en cuenta las siguientes consideraciones:
De otra parte, no hemos contabilizado algunas asignaturas que en nuestra opinión no deben euskaldunizarse, como por ejemplo las pertenecientes a las titulaciones viejas que están a punto de desaparecer (arquitectura, derecho, química), las de la Unidad Delegada de Medicina de Vitoria-Gasteiz o la mayoría que se imparten dentro de las filologías. Tras realizar esta adecuación, la cantidad de contratos resultante es de 332,5. Como es obvio, ésta no es más que una cifra "máxima" en bruto que no toma en cuenta las prioridades, las necesidades más importantes ni los plazos. En este sentido, el significado de este ejercicio es muy limitado, especialmente porque toma como punto de partida un planteamiento que hemos desechado con anterioridad, ya que se hacen los cálculos ignorando que exista Bolonia y sin prever el cambio del mapa de titulaciones que está por producirse. A pesar de todo, este cálculo realizado forzosamente sin exactitud demuestra que si la UPV/EHU desea extender su oferta docente en euskara, necesita todavía nuevos recursos -es decir, contratos- bien sean estos 300, 200 ó 100. Nos ha parecido sumamente importante subrayar este dato, más cuando recientemente hemos oído voces preconizando lo contrario.
Después de realizar y comentar este cálculo, la siguiente pregunta a responder sería la de con cuántos contratos podríamos contar en esta realidad diaria marcada por la escasez de recursos. Respecto a los recursos propios, no sería ninguna exageración pensar que seríamos capaces de sacar unos 30 contratos completos anuales, provenientes de las jubilaciones. Por otro lado, el Gobierno Vasco se ha comprometido a financiar unos 20 contratos para impulsar la normalización del euskara para el curso 2005/06. Por lo tanto, al realizar nuestro cálculo, por el momento, podríamos contar con unas 50 contrataciones anuales. No obstante, esos 20 contratos a negociar con el Gobierno Vasco no es más que una mera aproximación y no descartamos que la aportación del Gobierno Vasco vaya por encima de esos 20 ya comprometidos.
Tras haber concretado y definido las variables ya mencionadas y después de haber calculado el número potencial de nuevos contratos, la planificación para los siguientes tres cursos (2005/06; 2006/07; 2007/08) se materializará en los siguientes pasos:
(*) “Este informe se presentó, discutió y aprobó el 25 de abril de 2005 en la Comisión de Euskera”.